lunes, 22 de septiembre de 2014

Ignorantes.



Lo hablaba hace un rato con una amiga, y me ha apetecido compartirlo con todos vosotros.

Estoy en un momento de la vida en que eso de la ignorancia ha cobrado otro sentido para mi. A parte de tener la certeza de que todos somos muy ignorantes, como decía Einstein, también he llegado a un punto en el que respeto y aprecio la ignorancia.
La ignorancia cuando no es arrogante, cuando no es atrevida, cuando simplemente es esa circunstancia en la que no sabes de algo, puede ser hasta una cualidad. Cuando uno pregunta desde la ignorancia con humildad, con bondad, y lo hace con interés, con afán de compartir y estrechar lazos, se convierte en una cualidad como cualquier otra, se convierte en una circunstancia, a menudo algo transitorio, o simplemente algo de lo que no se quiere salir, porque no es necesario, porque no tenemos ni necesitamos saber de todo.

A estas alturas de la vida valoro a la gente por lo esencial, y lo esencial nada tiene que ver con lo que sabemos, sino con lo que SOMOS, y si además aprendemos y conseguimos saber muchas cosas, perfecto, un buen complemento a alguien que ES, con mayúsculas, es el saber. Pero el saber sin SER no vale nada, y resulta incluso un inconveniente.

Me gusta la gente, me gustan las personas, y valoro su fondo, la bondad, la solidaridad, la empatía... Y no valoro tanto los conocimientos, porque son un complemento adquirido, y que cualquier puede tener si se lo propone. Pero un sabio que no parte de un SER íntegro, resulta como un árbol de Navidad torcido, por más que lo adornes, torcido se queda.




Y, sinceramente, no he conocido a ninguna persona tan ignorante que sea imposible aprender algo de ella, y si he conocido a gente muy sabia incapaz de enseñarte algo de provecho.
Algo de sabios tenían esos ignorantes,  algo de ignorantes tenían esos sabios.

Nunca pensemos que sabemos suficiente y así nunca dejaremos de aprender, porque siempre ignoraremos cosas que otros saben.

5 comentarios:

  1. Me encanta Eva. Pongo un ejemplo...mi abuela no sabía leer ni escribir se consideraba una ignorante. Me enseño y me trasmitió muchas cosas entre ellas a no rendirme nunca. En el otro lado también tengo ejemplos...pero otro día te lo cuento!
    Un beso

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    1. Si, las abuelas de antes son un gran ejemplo de esto que digo. No se les atribuyen conocimientos, pero son una SABIAS analfabetas. Tal vez es que no sabemos bien como definir la sabiduría. Y la sabiduría es como esa teoría de las inteligencias múltiples, pues las sabidurías múltiples ;-)

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